En febrero de 2025, Guinness World Records publicó el recuento de la primera temporada de Beast Games: 44 récords, tres de ellos sobre cámaras. El que conviene leer dos veces es "más cámaras grabando simultáneamente en un programa de telerrealidad de competencia": 1.107 a la vez, de las cuales 1.000 eran GoPro. Los otros dos, del mismo anuncio, son 43 cámaras de cine usadas en una sola temporada de un programa de telerrealidad de competencia y 1.000 motion cams en un único desafío. Las tres cifras son de Guinness.
Un número así es un truco, y está hecho para serlo. Lo que no es un truco es la forma que hay debajo, y esa forma tiene algo que decir sobre la cámara que ya tenés.
La proporción importa más que el total
Partí el récord y se lee distinto: 1.000 GoPro y 107 de todo lo demás. Unos nueve de cada diez cuerpos en ese set eran cámaras de acción de consumo, el mismo producto que alguien compra en una tienda y se ata al casco. Las otras 107 eran las que tenían una persona atrás.
No es una producción ahorrando con equipo barato. Es una producción usando equipo de consumo para lo único que el equipo de cine no puede hacer: estar en todas partes a la vez, sin nadie al lado, y no importar de a una. Una GoPro atornillada a una pared, en ese contexto, apenas es una cámara. Es un sensor, y mil de ellas son un arreglo. Hacer funcionar mil a la vez se convierte en su propio problema: alimentación, sincronismo, y alguien que vaya físicamente a buscar lo que grabaron.
El equipo cuenta con que las cámaras se mueran
En Bild Expo, en Nueva York, dos personas del equipo de MrBeast describieron la otra mitad del arreglo, y Digital Camera World cubrió el panel. Joshua Kulic, que dirige la post-producción de los programas de MrBeast, dijo que tienen carcasas derretidas de cámaras forrando el estuche. Ryan Elwell, jefe del departamento de cámara, describió la otra cara: puso mucho equipo en situaciones comprometidas y piensa seguir haciéndolo, y si un tren va a chocar contra un Lamborghini él pone una cámara justo ahí, y hasta ahí llegó esa cámara, porque la toma lo vale. El ejemplo que nombró es un video publicado, Stop This Train, Win a Lamborghini.
Fijate en la palabra que usó Kulic. Derretidas, no aplastadas. Un estuche de cuerpos que se cocinaron, no de cuerpos que se rompieron a golpes. Eso es una persona describiendo un estuche en un evento del rubro, no una estadística de fallas, y leerlo como estadística sería un error — pero apunta a algo concreto, y no es aquello para lo que la mayoría se prepara. El calor es lo único de la lista de lo que realmente saca cámaras de servicio en un rodaje que no necesita un accidente para pasar.
Qué cambia para la que tenés vos
Una producción que puede encogerse de hombros y decir "hasta ahí llegó esa cámara" ya cubrió ese ángulo dos veces. Ese es todo el método: lo que importa lo sostiene más de un cuerpo, así que un cuerpo que se detiene es un problema de contabilidad y no una escena perdida. Vos tenés una. La misma falla —una carcasa plástica sellada, sin ventilador, grabando a bitrate alto al sol hasta que se apaga sola— te cuesta la tarde.
Lo que se traslada no es "tené más cámaras". Es el orden en que una producción de ese tamaño trata las cosas que detienen a una cámara chica:
- El calor antes que el golpe. Grabar mucho rato seguido en un lugar caluroso y sin aire es el caso difícil. La carcasa protectora que todos compran es para el otro tipo de falla.
- La alimentación antes que el almacenamiento. Una cámara con alimentación externa graba más tiempo y también trabaja más caliente: es un canje, no una solución.
- El almacenamiento último, y fuera de la cámara si se puede. En otro rodaje de MrBeast, el texto de VP Land puso 46 grabadores Atomos Shogun Studio 2 en uso, que es cómo se ve a esa escala grabar en otro lado que no sea una tarjeta.
Incluso para ellos, el récord es una excepción
Ese otro rodaje es la comparación útil. El director de fotografía Jason Elliott dio los números en un relato que VP Land publicó: unas 300 cámaras más 100 tablets, esos 46 grabadores, cerca de 56 millas de cable —unos 90 kilómetros— y petabytes de material. Son cifras suyas, no algo medido acá. Trescientas es más o menos un cuarto del récord y sigue siendo absurdo con cualquier vara de afuera de ese edificio. La lista mezclada de marcas que Elwell dio para estos rodajes —Canon, Sony, GoPro e iPhones, con cuerpos Arri y Red en la misma hoja de rodaje— responde a la misma lógica, que es por qué un solo rodaje mezcla una Arri y un iPhone. Y todo eso tiene que aterrizar en algún lado, que es de dónde salen los petabytes.
Lo que no se sabe
Guinness contó cámaras grabando. No contó cámaras que entregaron material usable, y nadie publicó cuántas de las mil GoPro fallaron durante la temporada ni cada cuánto se reemplazaban. El modelo es público —GoPro dice HERO12 Black— y la tasa de fallas no. Acá no hay una cifra de durabilidad. Hay una frase sobre un estuche.
Y las condiciones no son las tuyas: alimentación de red, riggers, y un equipo cuyo trabajo es ir a buscar las tarjetas. Lo que un set así demuestra sobre el equipo de consumo, lo demuestra sobre equipo usado como lo usa un set: montado una vez, abandonado y reemplazado sin ceremonia. La distancia entre un rodaje y una prueba es lo primero que se cae cuando la historia se vuelve a contar, y es la misma distancia que decide qué prueba de verdad un test de durabilidad filmado.
El récord es el titular; el estuche es la parte útil. Si lo que te trajo fue el número, la mecánica de hacer andar tantos cuerpos chicos a la vez está en filmar con mil GoPro. Si fueron las carcasas derretidas, la pregunta más filosa es cuáles fallas son calor y cuáles son todo lo demás, y esa está en las cámaras que se mueren en el set. Ninguna de las dos termina en algo para comprar. Las dos terminan en la misma costumbre: una producción planifica contando con que su equipo falle, y la cámara que tenés en el bolso tiene esa misma falla sin nada de respaldo atrás.
Última actualización 22 de septiembre de 2026