Creadores

Grabar sin tarjetas: qué resolvían 46 racks de grabación

El equipo de MrBeast mandó las señales de cámara a racks, así esas cámaras no llevaban medios propios. El problema que eso resuelve no es el almacenamiento, y hay una versión para una sola cámara.

El avatar del canal de MrBeast: una cabeza de pantera azul rugiendo, cruzada por un rayo rosa
Credit: youtube.com/@MrBeast

El número que circuló fue 300 cámaras. El que te conviene mirar es más chico y vive en un rack: 46. Esa es la cantidad de grabadores Atomos Shogun Studio 2 que quedaron atrás del set del video de MrBeast que mete a una persona de cada edad, de uno a cien, en cubos individuales, y son la razón por la que buena parte de ese set grabó sin ninguna tarjeta en la cámara.

Es una decisión de producción, no un aparato. Pero tiene una versión para una sola cámara, y resuelve el mismo problema.

Qué hacían 46 grabadores de rack ahí atrás

Atomos publicó su propio relato del rodaje —conviene leerlo por lo que es, un fabricante de grabadores contando una producción que usó sus grabadores— y el razonamiento del equipo está ahí: alimentaron cámaras desde la red eléctrica y grabaron en remoto, porque cambiar baterías y tarjetas de memoria una y otra vez no era viable por lo mucho que habría molestado a los participantes. Jason Elliott, director de fotografía de MrBeast, planteó la misma restricción de otra manera cuando VP Land contó la producción: el equipo de cámara tiene como política no interferir ni influir sobre los participantes.

El hardware sale de ahí. Un Shogun Studio 2 es una unidad de rack de 3RU que graba varias señales de cámara a la vez sobre medios que viven en el rack, con fuentes de alimentación duales redundantes. No tiene nada de exótico. Es un lugar para poner la grabación que no es la cámara.

Cuarenta y seis racks no son 300 cámaras, y nunca fue la idea. Según el relato publicado, los cubos los cubrieron GoPro Hero 12 con media mods y cámaras POV de Marshall: cuerpos que se quedan con sus propios medios. Lo que tomaron los racks es la parte del set que se podía cablear. El texto de VP Land trae el resto de la escala: 100 tablets, cerca de 56 millas de cable, petabytes de material, y un equipo de post que le dedicó cientos de horas porque nada estaba guionado.

El problema nunca fue el almacenamiento. Era tener que ir hasta ahí.

Una tarjeta de memoria es un reloj. Una batería también. Las dos fijan un momento en el que alguien tiene que pararse al lado de la cámara, y en un set armado alrededor de participantes a los que no se puede influir, esa caminata es la parte cara. No la tarjeta.

Tu versión es más chica y tiene la misma forma. Una entrevista que se pasa de la tarjeta. Un segundo ángulo fijo en un casamiento. Un timelapse largo en el balcón. Una cámara apuntando al banco de trabajo mientras tenés las dos manos ocupadas. En ninguno de esos casos el límite es cuánto material podés guardar: es que el almacenamiento vive adentro de algo que preferirías no tocar.

Lo que cuesta: cable y un enchufe

Sacar la grabación de la cámara no elimina la restricción. La mueve a otros dos lugares, y los dos son físicos.

El primero es el cable. Cada cámara que graba contra un rack es un tendido físico que tiene que sobrevivir a la gente pasando por al lado todo lo que dure el rodaje. Cerca de 56 millas es a lo que se parece eso a esta escala.

El segundo es la energía. Alimentar las cámaras desde la red elimina el reloj de la batería, pero cambia una batería por un enchufe, y una cámara atada a un enchufe dejó de ser portátil. Las fuentes redundantes del Shogun Studio 2 son la pista: cuando el material de varias cámaras depende de una caja, que esa caja falle es un problema de otra categoría que una tarjeta que se llena. Los rigs fallan en set por motivos poco vistosos, y centralizar la grabación cambia cuáles de esos motivos importan.

La versión de la misma idea para una sola cámara

Hay tres caminos, y cuáles te quedan abiertos depende por completo del cuerpo que ya tenés.

Un grabador externo por HDMI o SDI. La idea del rack en una caja del tamaño de un monitor. Anda con la mayoría de las cámaras que sacan una señal limpia, y te deja una pantalla que sí se ve.

La cámara escribiendo directo a un SSD por USB. Panasonic lo documenta en varios cuerpos Lumix recientes. La mayoría de los cuerpos Z de Nikon no pueden, porque no funcionan como host USB. Es una capacidad modelo por modelo, no de una categoría, así que el manual de tu cuerpo es la única respuesta en la que conviene confiar.

Tu teléfono. En el iPhone 15 Pro y posteriores, Apple admite grabar ProRes directo a una unidad externa por USB-C, y su documentación de soporte es específica sobre las condiciones: la unidad tiene que estar formateada en exFAT, el cable tiene que ser USB 3 a 10Gb/s, y el ProRes 4K60 necesita una unidad que sostenga al menos 220MB por segundo. Las unidades protegidas con contraseña no están soportadas.

Para la mitad del problema que es la batería, una batería ficticia con adaptador de red hace para una cámara lo que la alimentación de red hizo para un set lleno de ellas.

Qué te da, y qué no

No mejora nada de lo que grabás. Mismo sensor, mismo lente, misma luz. Lo que te da es tiempo de grabación sin atender, y un archivo ya guardado en el disco desde el que vas a editar: descargar el material es la parte del día que todos se olvidan de contar. A escala de producción esa cuenta se vuelve absurda; a la tuya es una hora que recuperás.

Lo que cuesta es un rig que ya no es de agarrar y salir: un cable más, una cosa más que alimentar, una cosa más que puede fallar. Si grabás a mano alzada y te movés, ganan las tarjetas, y no es una discusión pareja. Y si igual hay alguien parado al lado de la cámara, la tarjeta nunca fue lo que te estaba frenando.

La cantidad de cámaras es la cifra por la que se recuerdan estas producciones, y es el número menos interesante que tienen. El récord de cámaras de otro rodaje compró cobertura, no calidad, y las dos cosas se confunden todo el tiempo. Si estás armando tu propio rig de varios ángulos, el lado GoPro de este tipo de set es el paralelo más cercano: cuerpos chicos, sus propias tarjetas, y el problema de sincronía que viene con ellos.

Última actualización 22 de septiembre de 2026

Puede que también te interese